“Del amor al odio hay un solo paso” dice un conocido refrán. Si lo vemos con perspectiva quiere decir que ese paso podría ser determinante y hasta radical.
Pareciera que en la actualidad el odio en el mundo hubiera crecido y para hablar de ello me pregunté ¿es posible medir el odio en el mundo?, la respuesta no fue concluyente, ya que no existen indicadores tajantes o maneras de medirlo cuando el odio es generalizado, sin embargo me encontré con “Hatemedia”, un Observatorio Digital de Odio, que se especializa particularmente en medir el odio en las redes sociales españolas.
Interesante y curiosa propuesta de trabajo, ya que la vida de las personas se desarrolla y transporta al espacio virtual, tanto para mostrar realidades, como para maquillarlas o inventarlas. Las redes sociales son un espacio sin lugar a dudas, donde el odio está presente, entre lo político, la xenofobia, el sexual, la misoginia y el odio generalizado, según el observatorio español.

¿De dónde nace el odio y qué refleja?
El odio es una emoción fuerte e intensa, de aversión, hostilidad y repulsión hacia algo o alguien, que puede motivar la toma de acciones o decisiones, que afecten negativamente o que podrían destruir a alguien.
Nace de la impotencia y el descontento frente a algo que no está bajo nuestro control, por lo que para fluir en esa energía, quienes por ejemplo, tienen poder sobre algo o alguien, lo utilizan para cometer acciones de afectación y a lo que su ego juzga como único, verdadero y valedero.
El odio refleja que la tolerancia es cada vez más frágil y la empatía más escasa. He visto cómo entre el fanatismo y el odio por ciertas preferencias, sean políticas o sociales, hay una delgada línea, que poco a poco, irónicamente va construyendo, verdaderas hecatombes.

El odio, tan antiguo como la humanidad misma
Quizás una de las cosas más escalofriantes del tema, es que el odio nace con la humanidad misma, si nos remontamos a relatos religiosos, están plagados de estos pasajes, si vamos por el lado histórico, miles de guerras se libraron por este motivo y si somos capaces de ver al entorno que nos rodea, encontraremos muchos ejemplos vivos sobre ello.
Soy de las personas que prefiere ver lo bueno en los demás, sin embargo he empezado a pensar, que algunos trastornos y conflictos humanos pasan en primera instancia, por intolerancia a lo distinto, por el afán de poseer y oprimir a quienes sienten o son diferentes, hasta llegar a niveles máximos como la carga de odio incorporada en la especie humana.
En este punto, me viene a la mente, lo que muchas personas pensamos después de sobrevivir a la pandemia por COVID-19, hace 5 años atrás, en pleno siglo XXI, creí que semejante suceso, nos haría evolucionar como humanidad y que nos transformaría, sacando lo mejor de nosotros como especie, pero al parecer eso no sucedió.
No voy a generalizar, porque hay de todo en el mundo, pero el discurso de nuestros familiares y amigos, los relatos de los conocidos y desconocidos, los noticieros y las redes sociales, recaen en cómo el odio y la violencia se han desatado en un punto álgido.

Del amor al odio, un solo paso…
¿Por qué es que podemos pasar de una emoción a otra en solo un paso?, quizás la intensidad con que se sienten el amor y el odio, son el punto en el que se parecen, la fuerza para encender al ser humano y dejarse llevar por una u otra emoción, podría ser un hilo conductor. Pareciera que son contrapuestas estas dos emociones, pero en realidad estructuralmente tienen mucho en común.
No sé qué tantos pasos en realidad, se podrían dar entre la una y la otra, pero he visto amar intensamente y luego odiar con la misma carga. En medio de las emociones fuertes, las reacciones aún más fuertes, la desilusión o frustración, creo que la mejor vía para evitar caer en un hoyo de odio, o al menos ser atrapados en el odio cotidiano, es reconocer todo lo bueno que hay en lo que nos rodea, apostar por la solidaridad y creer que aún hay buenas personas deambulando por las calles. Celebrar cada milagro que podemos encontrar a nuestro paso, siempre y cuando tengamos la voluntad y fortaleza para mirarlos, es un camino hacia el amor.

En cada odio, hay una verdad parcial
Uno de mis mentores dice que cada uno tiene su propia verdad, creo que es muy cierto, porque definitivamente, a veces nos quedamos sin entender por qué ocurren ciertas cosas o por qué se cometen crímenes por odio, contra alguien a quien “amaban mucho”, etc., y es muy complejo entender la verdad parcializada que cada ser humano tiene, el real desafío es poder vivir en paz y más aún “pasar del odio al amor”, como sugiere la segunda parte del conocido refrán.
En medio del scroll en las redes sociales, que pueden ser solo un escenario visible de lo que cargamos como especie, vale decir que el crecimiento de los ángeles y demonios que cada uno de nosotros carga en su interior, será proporcional con el sentido que le demos y cómo alimentemos a cada uno de ellos en particular.
Dicen que no existe una fuerza o energía más poderosa que el amor, por lo que creo que si nos apegamos a ello, podemos siempre empezar desde nosotros mismos, para ofrecer una sonrisa en lugar de un ceño fruncido, una caricia en lugar de un golpe, un gesto de generosidad antes que de egoísmo o hipocresía. Los beneficios de hacerlo, no tienen precio.






Excelente reflexión, yo también escojo el amor 😍🥰
Una elección que traerá siempre más de lo mismo, en este caso la mejor elección.
Gracias por tu lectura y comentario. Mi amor siempre!!