Salir de la “zona de confort”, así le llaman a esa acción de desafiar a la comodidad, enfrentar cambios y hacer cosas fuera de lo conocido. En este sentido, reconozco mi resistencia primaria e inmediata a vivir cambios y transformación, aun cuando eso signifique un bienestar, salir de la “zona conocida”, más que de “confort”, realmente ha desafiado mis sentidos.
Entonces, después de vivir un tiempo incierto, de estrés significativo y habiendo soltado las expectativas que tenía al respecto de cómo quería que sucedieran las cosas, todo empezó a relajarse y vinieron los primeros cambios por los que había estado clamando, que solo aguardaban a que me tranquilizara y empezara a confiar en el proceso.
El mes de octubre en mi vida siempre ha estado cargado de cosas fuertes e importantes, cada una de sus semanas fueron de grandes retos, de promesas hechas y de cambios inminentes. A veces asusta la transformación, pero al mismo tiempo no puede ser contenida; y en medio de cosas que van y vienen, de personas que se despidieron, de espacios que nos recordaron buenos momentos vividos, es inevitable sentir miedo y nostalgia.
La vida está hecha de pequeños fragmentos, que en medio de la fugacidad que pueden tener, marcan nuestro estado de ánimo, configuran nuestros pensamientos y sentimientos. Confieso que de esa resistencia que he sentido en primera instancia, a los cambios, cuando las cosas empiezan a asentarse, se derivan muchas cosas buenas y todo se ve con mejores ojos.

No hay decisiones buenas ni malas, solo experiencias a ser vividas, es lo que me han dicho, sin embargo, la opinión y las presiones sociales, están siempre presentes y creo que su función principal, además, de atormentar, es juzgar a la gente. En ocasiones estas presiones, te hacen dudar de las decisiones tomadas, porque la gente proyecta sus propios miedos, sobre la vida de los demás.
Lo cierto es que cada quien vive su proceso, a su ritmo y a su medida, pues para cada uno existe un aprendizaje en cada experiencia vivida. Bien dicen por ahí: “Sé el cambio que quieres vivir”.

¡Que los miedos a enfrentar los cambios sean el abono para el progreso y prosperidad, que ese progreso sea el motivo, para descubrir el propósito en la vida, que el propósito nos eleve y inspire siempre! Recibí al mes de noviembre del 2025, con nuevas vibras, con cambios intensos y con el desafío de transformar lo que debe ser transformado, desde el proceso interno y sobre todo en infinita gratitud con la vida, con quienes me rodean y con mi propia evolución.
Gracias por ser parte, a través de su lectura, de estas pequeñas historias de vida, que las comparto en este blog.

Pienso. Creo. Escribo.





Felicidades por los riesgos «doy la bienvenida a sentimientos y experiencias nuevas»
¡Que vengan esas experiencias nuevas! Abrazos fuertes para ti.