Escribo lo que pienso

Tomar distancia, es un verdadero acto de amor por nosotros mismos

intercambio copywritingA propósito del retorno a las actividades rutinarias, en medio de una pandemia que aún está presente, comparto lo que esto me está significando.

Existe un antes y un después, marcado por el encierro que vino con la obligación de permanecer en casa. Este fue un tiempo que a muchos nos sirvió de impulso para crecer, con cada una de las circunstancias vividas y otras implícitas, tal como lo había dicho antes: nos puso de cara hacia nosotros mismos. Hoy, frente a este “ansiado retorno” a las actividades y a la vida que, muchos piensan que seguirá siendo como la de antes, he sentido intensamente, cómo el entorno nos construye o nos sumerge en un campo minado.

Pretender regresar a lo que “éramos”, no solo me parece una locura, sino un atrevimiento sin sentido; y no me refiero a las condiciones logísticas, medidas de bioseguridad, horarios y cosas, que no solo resultan obvias, sino que son un intento de supervivencia. Me refiero a la transformación interna, que nos llegó; y que, a muchos, nos cambió para siempre.

Estos días de trabajo presencial, me llenaron de desconcierto, no solo porque parece que hubiera un agujero en el tiempo, sino porque el retorno se vuelve algo tortuoso, cuando se siente que ese contexto y entorno, ya no construye. Cuando te das cuenta que ese agujero en el tiempo, es mera ilusión.

El entorno en el que nos desenvolvemos puede ser tan poderoso y a veces decisivo, que llega a determinar la persona en la que nos convertimos, más no en la que quisiéramos ser.

En mi perspectiva el teletrabajo no solo trajo la posibilidad de ser más creativos y productivos, con algunas excepciones, sino que nos permitió blindarnos de todo y todos. La distancia no solo es sana para evitar ser contagiados de las enfermedades, sino por, sobre todo, cuidarnos de eso que enferma nuestra mente y emociones.

El entorno nos contagia, tal como un virus, cuando volvemos a vivir y escuchar las mismas quejas de hace dos años atrás, las mismas situaciones carentes de sentido y personas que siguen siendo las mismas.

Por fortuna descubrí que hay mucho por hacer para cuidar nuestra psiquis, energía y espíritu, en medio de estos campos minados. Hoy solo cito al espacio laboral, pero lo cierto es que entornos y quienes nos rodean, no solo son espacios de ámbito laboral.

Ahora el desafío está en ocupar estos entornos, no solo para evitar que nos enfermen, sino para provocar cambios en nuestro interior, desde el exterior. ¿Cómo podría un entorno enfermarnos? Es tan simple y letal: con los estímulos que ese entorno genera a través de nuestros sentidos, lo que es interpretado biológicamente por nuestro cuerpo.

Con el COVID-19 aprendimos que mantener distancia es una alternativa saludable, por lo que esa misma enseñanza puede ser practicada para protegernos de todo eso que no nos ayuda a evolucionar, para hacer de este momento de nuestra vida, una verdadera transformación.

Mantener distancia de todo eso que hace denso nuestro entorno, es un verdadero acto de amor por nosotros mismos.

En una invitación que recibí para “filosofar” sobre este tema que tanto me desconcertaba, me dejó algunas ideas clave, que quiero compartirlas:

  1. Hacer conciencia de los tipos de entornos que nos rodean.
  2. Identificar los factores de esos entornos, que no permiten el crecimiento personal.
  3. Hacernos responsables de las acciones para cambiar eso que ya no nos favorece.
  4. No estar más en estos contextos.
  5. Poner límites.
  6. Promover el equilibrio en nuestra vida.

Suena sencillo, pero es más complejo de lo que parece, ya que para empezar es necesario reconocer que somos co-creadores de cada entorno que nos rodea y de los que somos parte.

perfil1Desde esta óptica, me llené de esperanza al entender que cada entorno y contexto, puede ser modificado, con pequeñas y grandes acciones, de tal manera que permitan, no solo cuidar de nuestra salud emocional, mental y física, sino un entorno en el que podamos construir la persona que queremos ser, no la que las circunstancias, nos han impuesto ser, sino la que realmente queremos ser.

 

 

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Soy Paulina Vizcaíno y “Aquí Estoy”

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